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Friday, September 07, 2018

Hay gente a la que le falta Internet

Por Gonzalo A. Luengo O.

Hay gente a la que le falta Internet:

- Para entender que existen noticias falsas.

- Para no mandar cadenas y saludos en exceso.

- Para entender que el conocimiento es libre y que cualquiera puede aprender. Solo que hay gente que no quiere que otros aprendan.

- Para responder tus dudas por ti mismo, sabiendo elegir fuentes de información, aprendiendo a ser autónomo.

- Para no hacer el ridículo publicando trampas.

- Para saber cuándo confiar en alguien que no has visto en persona.

- Para saber que esta es otra forma más de hacer amigos, aunque estén al otro lado del mundo.

- Para saber distinguir un perfil falso de uno verdadero.

- Para entender que Internet no es un mundo a parte, sino un medio.

- Para darse cuenta que no sacas nada con bloquear a las personas: ellas seguirán ahí existiendo, hasta que tú las superes.

- Para entender que las personas no son todas egocéntricas, sino que hay millones que solo comparten sin mala intención, su vida, historias y trabajo (youtubers, bloggers, etc.).

- Para saber que nadie te obliga a ver o escuchar ciertas cosas: si algo no te gusta, cambia de canal en vez de reclamar por gustos personales tuyos. Internet es grande.

- Para aprender a compartir sin importar tus diferencias.

Gonzalo A. Luengo O.

Monday, June 25, 2018

Los amigos

Por Gonzalo A. Luengo O.

- Los amigos no se eligen. Aparecen en tu vida. Tú lo sientes o ambos lo sienten. Solo hay una cosa en la que tienes poder: rechazarlos, bajo tu propio riesgo. Decir que alguien es tu amigo o que tú eres amigo de ellos, es complejo: a veces, después de mucho tiempo sin ver a alguien, te das cuenta que ése alguien fue tu amigo y entonces no lo supiste definir.

- A veces, con el tiempo y la distancia, alguien que siempre consideraste amigo, en realidad, nunca lo fue. Fue otra cosa. Pero amigo, no.

- Un amigo aporta a la amistad algo de acuerdo a sus capacidades. De acuerdo a su estilo de vida. Si en una amistad solo una parte es la que aporta, esa desigualdad hace que la amistad ya no sea natural: porque solo uno está haciendo la historia. Solo uno invita. Solo uno piensa en qué hacer. Solo uno da ideas. Solo uno hace cosas y el otro lo va siguiendo. No hay un compartir ahí. Amistad es compartir. Cada uno con lo que naturalmente es. Sin mayor esfuerzo. Sin esfuerzo, de hecho. Y que eso que se comparte sea valioso para el otro. 

- Un gran amigo es fiel a sus valores primero que todo. Y no te fuerza a serle fiel a él. Eso te da confianza en su integridad y en que en realidad la amistad te hará crecer a ti y a él como personas.

- Tus amigos no tienen ni deberían por qué sustituir roles. Un amigo no es tu papá, ni tu hermano, ni tu mamá. Los amigos en realidad existen, no necesitan tener otro significado más de lo que son, ¡eso es único y valioso! Pensar que tu amigo es en realidad otra cosa, podría ser incluso algo enfermizo.

- Un amigo es justo: si está enojado contigo, antes de reprocharte, te informa qué hiciste de mal, para que aprendas. Un amigo es un maestro por eso: porque está feliz que aprendas de tus errores. Te puede reprochar, pero nunca te dirá que te des cuenta solo de lo malo que hiciste, porque sabe que él no piensa como tú. Injusto y macabro es el absolutista que te secuestra mentalmente, diciendo que hiciste algo, que te des cuenta solo, que no te informará qué pasó ni cómo puedes solucionarlo o hablarlo para que te comprendan. Tal como un arresto ilegal, en que no te dicen por qué te encerraron y encima te maltratan. Injusticia.

- Un amigo también es justo porque trata con igualdad a sus amigos. Si no se avergüenza de un amigo, no se avergüenza de ningún otro. Si lo sienta a la mesa de su casa, sienta a todos en esa misma mesa. Si tiene un gesto con uno, lo tendrá con los demás. Te avisará como a otros, te dará la mano como a otros. Todo considerando la historia personal con cada uno.

- La amistad es, entonces, un fenómeno. Forzarlo no tiene sentido y es enfermo. Contra la naturaleza humana. Como si intentáramos forzar que llueva: eso no es bueno, estamos deteniendo la naturaleza, presionándola. Dejemos que la amistad sencillamente sea. En ese sentido pienso en personas que desean convertirse en amigos con ventajas sexuales… ¡antes de ser amigos! Siendo ya amigos eso tendría sentido. 

- Un amigo que no te complazca es lejos, lo mejor. Un amigo que cambia, aún más. Puedes conocer a alguien súper amoroso, que te abraza, que te entrega afecto. Y luego esa misma persona pasa a ser completamente distinta. Eso es genial, porque significa que el carácter de esa persona va cambiando, se va adaptando, ha aprendido cosas nuevas, y eso le da valor a la amistad: ése cambio, ése carácter, esa independencia que hace que el amigo sea un real aporte.

- No hay mejores amigos que otros, con cada uno compartes una historia única, con algunos compartiste más en cierto periodo de vida más largo que con otros; pero el tiempo no importa, lo importante son las personas. Las distancias temporales, geográficas, etc., no son límite para la amistad. La libertad de entender la diversidad de amigos que aparecen en la vida y cómo cada uno, a su manera, en su tiempo, en su estilo, ha sido parte de tu caminar. No tienes mejores amigos, no. Hay amigos.

- Tus amigos pueden ser amigos de tus enemigos: no puedes obligar a alguien a condicionar su vida bajo tu visión. Un amigo te ama por todo lo que eres y eso es vida. Y la vida, incluye todo, incluso esa gente mal llamada 'enemiga', que no son más que personas que rechazaste como amigos (o te rechazaron como amigo a ti, o rechazaron la oportunidad de ver si eran amigos).

- No hay edad para la amistad. No hay lugar. No hay clase social. No hay nada excepto la amistad. Si crees que la distancia, la edad, los círculos sociales, etc. son un impedimento para tener una gran amistad, es porque no existe amor. Amor de amistad.

- Un amigo es un profeta para ti: te dice exactamente qué hacer como consejo, sin caer en complacerte a ti mismo. Te da una respuesta práctica, pensando en todo, no solo en ti. Y en el momento exacto. 

Gonzalo A. Luengo O.

Tuesday, August 01, 2017

Perros que te ladran y te quieren morder

Por Gonzalo A. Luengo O.

Un aprendizaje de ayer: como algunos saben, siempre me agrada caminar por vías rurales o algo inhóspitas. Y me salió por primera vez una jauría. Los perros eran unos cinco más o menos. Todos furiosos conmigo. Se me acercaban constantemente y de seguro me morderían. Muy molestos y violentos. Y yo no los miré, solo apunté mis ojos al camino y seguí con la calma que me ha llegado en los últimos años. Y llegué a destino sin rasguño alguno, impecable. En la vida, por más amenazante que sea el perro o la persona y por más que moleste y te increpe así, por una primera impresión como la tuvieron de mí esos animales, mientras sigas tu camino y no los molestes de vuelta, no hay problemas. No vale la pena bloquearlos y tomar otro camino porque todos los caminos tienen problemas, es normal. Hay que seguir igual. Y a veces, nosotros mismos podemos ser como esos perros. Amemos al caminante que con paciencia aguantó que le siguiéramos el paso ladrando y siendo desagradables. Admirémonos de cómo ese caminante no se fue por otro camino y fue sabio al no tirarnos una piedra.

Gonzalo A. Luengo O.

Monday, May 22, 2017

No seamos como un dios de piedra

Por Gonzalo A. Luengo O.

Júpiter de Esmirna, foto sin derechos, tomada de https://en.wikipedia.org/wiki/File:Jupiter_Smyrna_Louvre_Ma13.jpg.

Una razón para que algunos crean que dios es uno solo, es que nosotros los humanos no dejemos de ser humanos y no nos volvamos dioses. Esos dioses de piedra, en altares inalcanzables, esos dioses que no entendemos, que nos mandan a comportarnos de tal manera y ellos no hacen nada.

Características de un dios de piedra:

- Está lejos y no te le puedes acercar.
- Él tiene la razón.
- Él dice qué hacer con tal que te mantengas lejos.
- Espera que todo lo hagas tú. Porque es de piedra. No se mueve.
- No habla tu idioma.
- Tú le celebras un día (o varios), le haces altares. Él no hará eso por ti. Porque es el dios.
- Tú estás salvado para él solo si tienes conocimiento. Conocimiento de que él es Dios y debes esperar a que él le salga en cualquier momento las ganas de tal vez bajar del Olimpo y tener misericordia.
- No se doblega, no se deja abrazar por nada excepto lo que él quiera.
- No se cae ante ti. Es dios.
- No hay razones para que sea sagrado. Solo es sagrado y punto.
- No puedes entrar a su casa. No puedes entrar a él.
- No te escucha.
- Él manda. Él no hace, tú debes hacer.
- Le haces un altar para calmarte, para intentar verlo cerca, y así no caer en gritarle al cielo para reclamarle por su olvido constante, porque solo te habla a veces.
- Existe.

Características de un hombre:

- No es dios, porque es hijo de hombre. O sea, humano.
- Se puede caer ante ti mil veces.
- Tiene razones porque tiene historia.
- No es dios: él aprende. No sabe todo.
- No es un dios de piedra distante: él abraza al que se lo pide. El abraza las llamas del infierno y se quema. Pero sigue adelante.
- Él es hombre: camina y se mueve, va de un lugar a otro, no tiene casa ni trono.
- Va donde lo llaman.
- Contesta a todos. Con mayor paciencia a los insoportables. Y así descubre la vida y la vive.
- Si no puede, dice por qué.
- Identifica a los otros humanos. Y los acoge. Entra en tu casa y tú a la de él.
- Está a tu altura, porque es humano.

Seamos humanos. Dios es uno.

Gonzalo A. Luengo O.

Wednesday, January 18, 2017

La tradición de renunciar

Por Gonzalo A. Luengo O.

El Papa Benedicto XVI pasará realmente a la historia como un reformador, al menos en cuanto a iniciar una costumbre se refiere, si el Papa Francisco renuncia también al papado.

Benedicto XVI. (Imagen en el dominio público).

Francisco. (CC BY-SA 2.0, Casa Rosada, Presidencia de Argentina).


Un caso es el de los reyes de los Países Bajos desde la Reina Guillermina, que abdicó en su hija Juliana en 1948. Juliana abdicó a su vez en su hija Beatriz en 1980. Y Beatriz abdicó en su hijo Guillermo en 2013. Benedicto XVI, ¿será como Guillermina?

Gullermina. (Por Mies Merkelbach & Bobby Rosenboom).

Juliana. (Por  Rob C. Croes, Anefo, CC BY-SA 3.0).

Beatriz. (Por RVD, Jeroen van der Meyde, CC0 1.0).

Guillermo. (Por RVD, Jeroen van der Meyde, CC0 1.0).

Gonzalo A. Luengo O.

Wednesday, December 14, 2016

Tutorial para enfrentar a gente que no nos agrada

Por Gonzalo A. Luengo O.

¿Hay alguien que comunica sus ideas políticas y sociales en Facebook, Twitter u otras redes y te parece que no debería decir tanta cosa? ¿Encuentras que una persona no es digna de estar hablando de ciertas cosas? ¿Crees que cierta persona es ordinaria y de mal gusto? ¿Te da repulsión y asco la forma de vida de otra persona porque crees que no es digna y no respeta tus valores? Bueno, mientras esa persona no te haga daño o haga algo ilegal, debes saber que el mundo está lleno de gente como ella y como tú mismo. ¿Qué puedes hacer frente a esa repulsión y ganas de corregir a esa otra persona? Acá tienes cuatro opciones:


1. Convencerte que lo que esa persona escribe, publica o hace de su vida es algo que no merece mayor análisis, ya que te parece lo suficientemente claro como para formarte una opinión sobre ella y saber que está mal o que no debería ser así. Entonces puedes empezar a decirle en su cara e incluso públicamente todo lo malo que es y lanzarle así todo lo que tú firmemente crees que merece.

2. Tratar que esa persona aprenda de ti, darte tiempo de hablar y tal vez aprender tú mismo de ella. Conocer a la otra persona más allá y preguntarle de manera discreta por qué dice lo que dice y hace lo que hace. Y compartir. Y eso requiere de tiempo, trabajo, aceptación. Y quedarte con lo bueno de las cosas sabiendo que nadie tiene la razón. Seguir adelante sin alejarse del otro. Y en vez de pensar mal, decir 'creo que estás mal, porque lo mejor es esto' y así aprendemos.

3. Quedarte en silencio y no hacer nada. Eso implica que no te interesa nada. Y así es este punto: en silencio. En general, si tomas este punto, es porque en realidad no te interesa esa persona. Si dedicas más de cinco segundos en pensar en ella y lo horrible que es, te tengo una noticia: te importa. Te interesa. Enfréntalo.

4. Otra opción es enojarse mucho o asquearse y hacer cosas como buscar que otra persona comente algo criticando a esa persona y tú le pongas 'me gusta'. Es como esa gente que dice 'descubrí que somo amigos porque tenemos los mismos enemigos'. Esta opción contempla hablar mal del resto a sus espaldas e invalidar cada cosa que el resto diga. ¿Por qué? Porque te quedaste con lo malo.

Y este ha sido el tutorial.

Gonzalo A. Luengo O.

Nadie elige

Por Gonzalo A. Luengo O.

Nadie elige la sexualidad, el color de piel, el periodo de la historia ni el mundo en que nació. Pero uno sí puede elegir asumir todo eso y vivirlo, con todas las fuerzas, la verdad, el amor y convicciones. No vivir es pensar que todo tiempo pasado fue mejor. ¡El que puede ser mejor es uno mismo! La libertad parte por dentro.

Gonzalo A. Luengo O.

Saturday, February 06, 2016

Cómo funciona todo

Por Gonzalo A. Luengo O.

El universo es enorme y lo contiene todo. Y cada parte de él, cada animal, piedra, planta, etc., cada cosa, es un resumen de ese todo expresado en diferentes proporciones. Es así como se conforma la diversidad de ese todo. ¿Cómo es posible que nada salga expulsado del universo? Porque efectivamente, el todo no podría ser lo mismo sin alguno de sus componentes: cada cosa es importante siendo tal como es. La pieza clave es lo bueno, eso es lo que ata a todo en el universo. Y es en percibir lo bueno que la existencia cobra sentido.

Percibir lo bueno es muy difícil en ocasiones en que, bajo nuestra percepción, pareciera no estar presente. Pero está.

Cada persona tiene lo bueno en ella, pero como nadie es igual a otro, ya que el universo se resume en dosis distintas en cada ser, su percepción de lo bueno también varía. Es así como para mí, cierta piel, ciertos labios, cierto cabello, ciertas piernas y ciertos ojos me harán sentir atracción y amor inmediatos hacia quien los posee. O cierta música, o ciertas tradiciones. Cada persona tiene en sí misma lo bueno presente de forma tan única, que entonces verá lo bueno en otros (seres, fenómenos, etc.) de una manera particular. Y así es como algunos, de acuerdo a su historia y las características del cuerpo que ocupan, reaccionarán ante la diversidad del universo todo. Ante cada una de sus partes. Y entonces no podrán ver lo bueno a veces.

Comprender que cada persona tiene su propia percepción de las demás cosas y que puede amar a unas y a otras no, es finalmente la forma en que somos capaces de ser nosotros mismos íntegramente. Por esa razón no es bueno juzgar a nadie por sus sentimientos, por lo que le nace sentir y hacer. Mientras más una persona sea lo que siente, más sentido expresa el universo. Y debido a que cada uno es como es de forma graciosa y natural, es que, por ejemplo, hay amigos que no necesitan ni de tiempo ni de espacio ni de ninguna variable para amarlos de forma automática y hacerlos parte de nuestras vidas. Todo tiene que ver con cómo vemos lo bueno desde acá, desde los extraños límites que son nuestros cuerpos y nuestra historia.

¿Cómo vivir, entonces? Quedándose con lo bueno, ayudando a que no haya otras personas que interrumpan la libertad de los demás (ayudando, o sea, a que vean lo bueno). Y quedarse callado cuando no podemos ver lo bueno y percibimos como malas algunas cosas. Al menos tratar, con criterio, de hacerlo siempre que sea posible. Y no negarse a amar o al menos dejar saberlo. O saber que en ese instante en que nos miramos a los ojos, en realidad estamos tratando de percibir lo bueno: cuando ambos lo encontramos, lo sabremos una milésima de segundo o menos antes de querer abrazarnos.

Gonzalo A. Luengo O.

Friday, January 01, 2016

La libertad de sentir

Por Gonzalo A. Luengo O .

Daniela, una chica de Twitter con la que hablo de hace años, escribió: 'Y me cargan las personas arribistas. Yo soy muy resentida social y abajista, detesto el jactarse de cosas y plata'. Eso me hizo contestarle esto:

'En realidad, con eso quieres decir que detestas no ver a la persona pura, sin extras, valerse por sí misma. Pienso así. Siguiendo la idea, encuentro lamentable personas que para sentir, deban tener cosas o visitar lugares. Como ir a las cataratas del Niágara para llegar diciendo 'ahí sentí paz'. Eso es pobreza, tener que ir lejos cuando los sentimientos los descubres siendo tú mismo y donde sea que estés. Pero no, hay gente que ama consumir (viajar, tener) y recién ahí logran sentir. Están bloqueados por cosas y no logran ser ellos mismos. Creo que la gran molestia en relaciones humanas, es finalmente no ver quién es realmente la otra persona y que esa persona no necesite nada para demostrarte quién es, si te ama realmente, si te odia en realidad, si siente excitación sin estar en NYC'.

Valerse por sí mismo, ser uno mismo reconociendo que no puede tener seguridad de nada externo, que necesitamos ayuda y encontrando los sentimientos sin algo extra sino interior, es encontrar el cielo.

Gonzalo A. Luengo O.

Monday, December 28, 2015

Caminata de Santa Clara a Bulnes 2015

Por Gonzalo A. Luengo O.


Sinceramente, espero que llegue el día en que sin razón alguna salga a caminar hacia el norte por la Panamericana, con unas mudas de ropa, pocas, algo de dinero, y muchas estampillas y sobres: no pararé de caminar y hacer dedo, mientras mi único medio de comunicación serán las cartas que le escribiré a mis amigos.

Visión del recorrido en Google Maps


En 2011 despertó finalmente en mí algo que siempre he tenido guardado: mis ganas de caminar, de caminar para moverme lejos. Desde entonces he caminado mucho. Todo partió de pronto, algo que escribí en mi entrada anterior 'Camino solo por la carretera' (puede leer esa experiencia haciendo clic aquí). Desde esa primera 'explosión' que tuve, he caminado por tres años consecutivos los 27 kilómetros entre Casas de Chacabuco y el Santuario de Santa Teresa de los Andes en jornadas que han implicado un íntimo y complejo proceso, digamos, mental, además de físico, junto a mi gran amigo y ahijado de Los Ángeles. A todas estas caminatas se suma el hecho de haber dejado de usar transporte público local excepto en días de lluvia y momentos de apuro: camino casi siempre, siempre. Y vamos, que hay otra cosa más que se me ha ocurrido hacer: en 2014, al finalizar el año escolar, el día 31 de diciembre, caminé poco más de 12 kilómetros desde la escuela donde he trabajado como profesor de inglés que soy, hasta Bulnes, la ciudad al norte. Este 2015 lo repetiré. Acá les dejo un pequeño listado de los hechos de ese recorrido que haré en esta ocasión el día 30 de diciembre, saliendo de la escuela.

Caminata de hoy de dos horas y media de Santa Clara a Bulnes (31 de diciembre de 2015):

- Partí de la escuela a las 12.15pm.

- Hubo tres autos que, en el solitario camino, se detuvieron para llevarme. Les hacía un 'no' con la mano y el brazo y luego les levantaba el pulgar. Me faltó llevarme las manos al corazón antes de que siguieran su rumbo.

- Me fue acompañando a Santa Clara el maestro de la escuela. Yo le hablaba de mis otras caminatas, al Santuario de Auco con mi amigo-ahijado, mis andadas nocturnas por la carretera, cuando caminé de Canta Rana a la llamada 'ruta de la muerte' (Ruta N-59-Q), etcétera.

- Después de dejar correspondencia en el correo de Santa Clara, saludé a la profesora jefe de cuarto básico 2014, María Eugenia Vivallos, y pasé al retén donde pedí me dejaran pasar al baño.

- Me encontré con Dánica, asistente en el programa de integración de la escuela y la saludé.

- Le pregunté a un chofer de taxi qué camino tomar: sin el teléfono no tenía mapas. De ahí me acordé del camino.

- Los taxistas fueron testigos de este tipo que caminó toda esta parte de la calle de servicio de la Ruta 5 Sur. Pasaban a cada rato y de seguro les pareció raro.

- Saludé a dos desconocidos que me quedaron mirando.

- Junto al camino llamaron mi atención un montón de botellas de cerveza Corona (eran muchas) y también otro montón más allá de cartolas de apuestas de Experto.

- Salí de Santa Clara recitando el nombre de mis papás, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y algunos tátatara tatarabuelos. De memoria.

- Pensé, mientras miraba las nubes, que el cielo no existe. Es un mero concepto humano. No hay límites.

- Me encontré con el letrero de taxi que se puede ver en la imagen. Está roto. Lo boté dos veces antes de pensar y llevármelo de recuerdo definitivamente, a falta de fotos. Lo tengo en mi casa para que lo vean mis visitas. Tal vez quedó de algún accidente automovilístico.

- Me gustan las animitas. Siempre las fotografío. Y este fue un camino más donde había. Sospecho que es por la línea del tren adyacente más de alguna muerte que cada ermita recuerda.

- Me di cuenta de un diseño repetido en las animitas de autopistas: unas de hojalata con pedestal de fierro, muy parecidas a un buzón doméstico.

- Pasando por el puente El Espinal, recordé cuando Diego Sandoval, de cuarto básico, me contó que con su papá vieron una vaca muerta ahí debajo.

- Los canales de regadío pasando en medio de huertas y antejardines, son adorables.

- Muchas libélulas y bichos hacían un sonido de lujo entre los árboles. Hay todo un tramo de pinos.

- El olor de los eucaliptos fue maravilloso.

- Llegando a la ciudad, los cardos eran muchos. Me gustan.

- Ya en la zona urbana, seguía caminando y de pronto me di cuenta que existían las veredas, fue extraño volver a caminar por ellas.

- Pasé de largo por una carnicería, pero me devolví de inmediato porque vi que había jugo de naranja.

- La maravilla y broche de oro del trayecto: en la carnicería tenían en una radio el Bolero de Maurice Ravel. No lo podía creer. Así que mientras pagaba por el jugo, pregunté si alguien puso el Bolero de Ravel conscientemente. La señora me dijo que era la Radio Adventista y que siempre la ponían porque les gusta la música clásica. Me preguntó por el tema y le conté sobre Maurice Ravel y cómo se inspiró para componer esta obra.


- Tomé el bus a las 2.55pm y volví a Chillán.

Gonzalo A. Luengo O.

Sunday, February 01, 2015

Qué es ser alguien íntegro: una propuesta

Por Gonzalo A. Luengo O.
La integridad humana es un vaso lleno, justo. Alguien íntegro no necesita llenarlo más. En ese sentido, hay declaraciones que denotan falta de seguridad propia frente a la integridad, porque tratan de llenar el vaso, porque saben que les falta: 'ahora soy morena, PERO CUANDO CHICA ERA RUBIA', 'sí, mi hija trabaja de sol a sol ahí, PERO TAMBIÉN ESTÁ ENCARGADA DE LA ADMINISTRACIÓN', 'no soy homófobo, INCLUSO TENGO AMIGOS GAY', 'soy pobre, PERO MIS ANTEPASADOS ERAN GENTE IMPORTANTE', son ejemplos de esto. ¿Por qué cuesta tanto asumirse y ser claro para así navegar sin torpezas por la sociedad? Tanta gente que no tenemos claro qué hacen, que nos cuentan cosas a medias o que no se conectan. Personas que sabemos que trabajan, pero no sabemos qué hacen finalmente. ¿Es sano ser tan poco claro, no poder explicar a un niño qué haces y que te entienda? ¿No saben quiénes son? ¿No hacen lo que quieren? El ser humano, como producto y generador de diversidad, es normal que sea diverso en sí mismo y cambie tanto biológica como mentalmente a lo largo del tiempo. El punto en la integridad es, en cada momento, reconocerse sin necesidad de añadir un 'extra', porque al hacerlo, se demuestra que aún no se alcanza integridad y eso denota una construcción carente de la aceptación personal. En el caso que doy de ser rubio cuando chico, se ve cómo la característica de ser rubio se toma como algo que otorga una mejora y te hace mejor al decir 'yo era rubio' como diciendo 'ahora estoy mal, pero en el fondo soy bueno porque era rubio'. Como si ser rubio te hiciera mejor. La integridad te hace no buscar ninguna añadidura a tu visión de las cosas de acuerdo al momento que vives: si eres pobre, pues soy pobre y ya, soy parte de la diversidad siendo pobre y eso es normal, no necesito añadir 'antes era rico' o 'pero mi familia era importante', porque ahí denotas tu real pobreza y disconformidad. Y eso no es íntegro. Todo esto forma parte de nuestros miedos. Hay gente que siempre se encuentra con trampas en su vida, con gente que trata de 'probarles'. Alguien íntegro nunca tendrá trampas, mentiras, incomodidades ni cosas para hablar en secreto sobre sí mismo. El lenguaje nunca es limitado para describir la realidad. Hay palabras que existen y asusta usarlas. Y eso es ridículo, es temer a la oscuridad: temer a nada. La integridad es ser la misma persona, en paz, con y sin luz encima, siempre. ¿Cómo se puede hacer vida si no tenemos clara la propia?
Gonzalo A. Luengo O.

Monday, December 29, 2014

Nuestro rechazo a lo vulgar y pobre («flaite»): causa de exterminio humano

Por Gonzalo A. Luengo O.
En las redes sociales hay de todo. Como en el mundo. Ahí surgían hace pocos días comentarios malos sobre la boda de un futbolista chileno, Arturo Vidal, quien invitó a su fiesta a sus amigos del barrio, los amigos de siempre. Decían que eran unos ordinarios, feos («flaites», incluyendo los novios y su boda por completo casi). Vidal nació en barrios de clase baja y al parecer es tan maduro que natural y libremente invitó a toda esa gente a una fiesta con pompa y muy costosa, donde fue incluso la Presidenta de la República. Eso me hace recordar al Papa Francisco y su ceremonia de inicio de pontificado, en que invitó a estar en la tribuna de familiares (adelante de reyes y otros jefes de estado mundiales), a un amigo de Buenos Aires que trabaja reciclando basura. Este amigo fue y se sentó con su overall de trabajo en tal histórica ceremonia. Así como muchos criticaban a Vidal, más de alguien creyó de mal gusto lo que hizo el Papa. La pregunta y la respuesta: ¿de dónde surgen esas críticas? Pues del miedo a nada y la construcción imaginaria de límites sociales.
Pensemos en esto: alguien se encuentra con un nido de hormigas. Y ve a todas las hormigas, juntas, en distintas posiciones y actitudes. Si se plantea, es innegable o muy lógico saber que todas esas hormigas son iguales en su origen, todas están juntas porque son de la misma comunidad, son hormigas al fin y al cabo porque están juntas. Y tienen su nido lleno de túneles y ahí viven. Insisto: es innegable que todas las hormigas son familia y cada una se complementa a la sociedad. En ese sentido, piensen en un extraterrestre que visita la tierra, que sin saber absolutamente nada de nosotros, ¿no pensará acaso lo mismo que nosotros pensamos de las hormigas? ¿No es lógico que todos estamos juntos y tenemos el mismo origen, somos humanos porque vivimos uno cerca del otro, en nuestros grandes nidos llamados ciudades, en casas junto a calles, etc.?
Pero hay un punto en que como sociedad nos hemos burocratizado tanto y definido tanto que nos hemos separado socialmente. Seguimos juntos y cerca, pero hemos contaminado nuestras mentes con pensamientos ridículos que nos hacen ver mal que Arturo Vidal o el Papa o cualquiera sean quienes son y encima encontramos de mal gusto que no desconozcan su origen y hagan lo que es lógico: abrazar a la persona que está cerca, ¡porque ya estamos cerca! ¡Reconocerse a sí mismos! Y siendo ellos mismos, son acogidos en un mundo que de igual forma contiene a otra gente distinta pero no diferente en su humanidad. ¡Somos polvo!
No sé quién fue el iniciador del miedo a nosotros mismos, a negar nuestro ser y origen, lo que no niega tampoco el lugar propio que ocupamos en la diversidad del mundo. Cuando vemos a padres de clase media buscando un buen colegio a sus hijos, vemos ese miedo: el miedo a que los niños terminen mezclados con sus vecinos menos afortunados, el miedo a volver a su origen: un Chile pobre y analfabeto que hoy es el Chile de los flaites. Padres que temen a su origen, a sí mismos, que buscan separarse. ¡Ridículo y sin alma! ¿Tan poco valen algunos que parece que al más mínimo roce con alguien distinto a ellos, van a dejar de ser quienes son? ¿Tan débiles creen que son sus valores que sus hijos caerán así de fácil en un imaginario pozo?
El miedo y rechazo al flaite, al pobre, al hediondo, al borracho, al depresivo, al homosexual, al asexual, al transexual, al mapuche, al drogadicto, al peruano, etc., no es más que un escupo al cielo que cae sobre la cara de la tropa de asustados que le ponen límites al mundo. ¿Qué pasaría si una colonia de hormigas empieza a tener la misma actitud? ¡Se extingue! Cuidado, señores, ¡no vaya a ser que los humanos nos extingamos por miedo a nosotros mismos!
Gonzalo A. Luengo O.

Thursday, December 18, 2014

La gente negligente: asesinos de pobres

Por Gonzalo A. Luengo O.
Es cierto, uno debe saber valerse por sí mismo, tener algo que nos ocupe y disfrutemos, para ser libres. ¿Pero qué nos hace humanos? Estar juntos, hacer comunidad, amar al prójimo. Todo cobra sentido ahí, los discursos de Luther King, las acciones de luchadores sociales, etc. Ahí hay vida, así se vive: juntos. Pero ahí mismo es cuando surge gente negligente, la muerte: te dan un abrazo, te acogen, te ilusionan. Y, de pronto, te das cuenta que esa gente no está, que desaparece. Porque la sociedad y el amor se construyen juntos y esta gente no pone de su parte, haciendo que el otro complete solo todo. Mal. Es gente pobre, su amor no es suficiente. Y el error de ellos es no haber sido responsables al verse a sí mismos y saber que no podían dar más. Esa gente es un peligro público, son una torpe ambulancia que te lleva a un hospital para que mueras en la sala de espera. Son negligentes. Por eso vale más la pena esa gente que te bloquea de partida, que no te ilusiona (aunque pueden ser peores al no hacer vida y evadirla). La gente negligente se muestra completa, se sabe cómo han salido adelante, son resilientes, etc. Pero eso solo alcanza para ellos. Y lo que dan, es un mero espejismo. Así, matan, matan al pobre que es menos que ellos. Son el mal comerciante de amistad, son los reptiles más sucios e irresponsables. Son gente que mata porque te dejan morir solo en la sala de espera a la que te llevaron. Son los estafadores más grandes, tan estafadores que sin darse cuenta, estafan y matan. Les es natural. Viven para sí mismos envueltos en una mafia que te engatusa con un amor falso. Son un ancla que no se amarró al barco. Asesinos. Parte del ejército de la gente a medias.
(Para leer más sobre la gente a medias, vayan a http://rbb.cl/a3xn).
Gonzalo A. Luengo O.

Wednesday, November 12, 2014

Mi opinión sobre ateos y agnósticos

Por Gonzalo A. Luengo O.
Cuando usted me ve metido en misa, yendo a una parroquia o yendo a una peregrinación, no se confunda: yo no soy de esa iglesia criticada por los ateos. Los ateos critican, por ejemplo, que Dios permite el sufrimiento. Pues la Iglesia por siglos se ha ido simbolizando más y alejándose de Dios. Lo peor son iglesias supuestamente protestantes a la Católica que son más católicas-tradicionales que ninguna. Yo no soy un católico que le deje los problemas a Dios o que ve a Dios como alguien que dará un juicio y condenará a muchos. Yo no dejo en manos de ese él las cosas. Si yo veo a alguien sufrir, realmente soy consecuente con el espíritu y cumplo lo que he aceptado como la propuesta de vida de Jesús. Hace rato que no me esfuerzo por escuchar al espíritu, simplemente soy el espíritu. Antes, incluso hasta hace pocos años, yo mentía. Ahora ya ni digo mentiras, es que están totalmente en contra de mí. Decir la verdad es aceptarme y saber quién soy acá y así amar a otros. Lavar los pies de tu amigo no es ser humilde, es amar a tu amigo y estar con él en todas. Saber quién soy y haber aceptado libre y conscientemente a Jesús sin que me lo ofrecieran, hace que los ateos no sean una molestia para mí. Los ateos y agnósticos rechazan a esas iglesias falsas que le terminaron lavando los pies a sus miedos, a sus estatuas, a sus templos y tradiciones, negando la verdad humana y científica que el mismo Papa Francisco avala como camino para entender mejor la Biblia. Porque Jesús dice que amemos al prójimo como a uno mismo y en esa lógica, sufrimiento no debe haber, sino un poco de dolor que es cosa natural y material. Y están en todo derecho de ser ateos así, con cristianos que lo único que hacen es 'dejarle a Dios' que haga las cosas. Desconocen a Jesús. Desconocen la vida y le temen al ser humano que puede caerse, levantarse y ser él mismo.

Gonzalo A. Luengo O.

Thursday, November 06, 2014

El carabinero anti mapuches y peruanos... tendría esa misma sangre

Por Gonzalo A. Luengo O.

Llevo unos ocho años de trabajo en genealogía, es decir, investigando y asesorando en el conocimiento de nuestros antepasados. En este link puede conocer de esa parte de mi vida: http://bit.ly/1qrjTel. Y si hay algo que he aprendido sobre nosotros, los seres humanos, es que todos somos producto de la diversidad, somos diversidad y somos generadores de diversidad. En ese sentido, todos tenemos antepasados tan diversos y le debemos nuestra existencia a personas que a veces están en contra de nuestros propios principios (o mejor dicho, individualidades). Ése es el caso de Arnoldo Esteban Encina Castillo, sargento de carabineros que el día de ayer alcanzó notoriedad pública por dejar en su muro de Facebook mensajes poco amables antes de ir a cumplir con su labor, contra mapuches y peruanos, siendo el sitio web http://www.mlqtv.com el que devela justamente un mensaje de este carabinero contra Perú. Lo que llama la atención, es que este carabinero, sin ir muy lejos, cuenta dentro de su genealogía con un apellido que parece no ser de naturaleza propiamente española, sino peruana: Guaringa (también escrito Huaringa). La raíz «huar» me hace pensar en un origen más bien nortino (piensen en «Huara») y justamente peruano, autóctono. Es obvio que profundizaré para confirmar esto, encargando las fotocopias de registros civiles de la familia de este carabinero. La primera parte de esta pequeña investigación que busca demostrar la presencia mapuche y peruana de un individuo que públicamente las rechaza, se inicia sacando del padrón electoral el R. U. N. del mismo para luego ir al Registro Civil en línea y generar un certificado de nacimiento de él, donde salen sus padres con sus respectivos roles con los que se obtienen sus propios certificados de nacimiento y así hacia atrás. De esta forma se obtiene que Arnoldo Esteban Encina Castillo es hijo de Arnoldo Encina Gajardo y Marianela Castillo Díaz (por esto debe usar el nombre Esteban en Facebook, para distinguirse de su padre que lleva el mismo primer nombre) y nieto de Tulio Encina, María Isabel Gajardo, Juan Guillermo Castillo Guaringa y María Leontina Díaz Moya, estos últimos dos casados en Viña del Mar. Es entonces por su lado materno que este sargento posee esta historia familiar conectada a un nombre, reitero, de naturaleza más cercana a Perú, tema que profundizaré. Pero en materia genealógica está claro que en Chile,  casi toda la población tiene ancestros en común, muchos de ellos mapuches o de otros pueblos. ¿Para qué el odio con mapuches y peruanos si nuestra propia existencia se debe a ellos? Un grupo grande de gobernantes chilenos (desde Mateo de Toro-Zambrano, José Miguel Carrera a los Frei o los Montt, por ejemplo) son descendientes de Barbola Coya, mujer peruana que vivió en La Serena, casada con Garcí Díaz de Castro, de origen judío (véase Retamal Favereau, Julio et al. 1992. «Familias fundadoras de Chile», tomo I. Zig-Zag. Santiago. Chile). La genealogía ha venido demostrando durante los últimos cien años de investigación, la naturaleza diversa de los chilenos y cómo hemos absorvido en nuestra diversidad a extranjeros, aumentando nuestra multiculturalidad de origen, pero lamentablemente renegamos de esa misma raíz y seleccionamos el apellido más lindo de nuestro pedigree, rechazando al otro: nos hemos creado miedos que nos llevan a tener un carabinero tan relajado que hace bromas que sólo colaboran a aumentar la ignorancia y reducir el amor propio.


Imágenes tomadas de MQLTV, http://mqltv.com/info/conoce-las-locas-aventuras-de-esteban-el-carabinero-mas-desubicado-de-facebook.

Si desea saber más de genealogía, puede visitar mi blog http://genesdefamilia.blogspot.com.

Gonzalo A. Luengo O.

Friday, October 31, 2014

Unas palabras para los padres que luchan

Por Gonzalo A. Luengo O.

Cualquiera que me ve o me conoce sabe que yo no bebo alcohol, no fumo, que soy responsable, tradicional en muchas cosas, trato de ser puntual, que me enojo por ser idealista, que tengo claro quién soy y que hago lo que quiero. No tienen para qué ofrecerme nada. ¿Por qué nunca en mi vida me han ofrecido drogas, por ejemplo? Porque se sabe que no me interesa, de presencia. Porque soy libre. ¿A dónde voy? A que mucha gente tiene miedo de que sus hijos sean libres. Hay personas que me aprecian por quién soy, porque soy profesor, leo libros e investigo, colecciono estampillas, hago genealogía... y yo soy así porque soy libre. Y hasta me ven como un buen ejemplo para sus hijos. Hay mucha gente, sobre todo religiosa, que sencillamente tiene repulsión a la libertad, porque la libertad crea diversidad. ¿Tanto miedo tienen que sus hijos sean tal como son que tienen que mentirles o hacer que piensen que hay un solo camino correcto, yendo en contra incluso del principio de libre albedrío? ¿De qué tienen miedo? ¿Temen que sus hijos no sean como yo o como tal o cual persona? El mundo es diverso, cada uno es como es o como alguien quiere que sea, ¿ustedes quieren que sus hijos no sean como son? ¿Tanto miedo y asco le tienen al mismo mundo que los acoge a ustedes mismos? ¿Usted cree que está en una lucha, peleando contra el mundo, y teme que su hijo no pelee de su lado? ¿Tan mal piensa de su hijo que cree que por él mismo no podrá concebir una vida decente y por eso le impone tantas reglas y distancia de otros seres humanos? ¿Tan débil es usted mismo que teme no poder darle un buen ejemplo a su hijo? Tal vez usted no es libre. Tal vez toda su vida está edificada sobre arena, la arena de una religión, la arena de pensar que por tener ciertas cosas materiales usted vivirá mejor. La arena de sus miedos. ¿Y tan egocéntrico es usted que quiere que su hijo piense igual? ¿Tanta guerra y mal hay en su percepción de la vida? Pero usted no es nadie para tapar el Sol con un dedo. El mundo fue y seguirá siendo diverso. Su dedo usted lo ha ocupado solamente para presionar y tratar de darle forma a un ser humano que ya tiene forma: su hijo. Lo está deformando, haciéndolo triste. Dejó de inculcarle valores ciudadanos reales y le inculcó miedos, miedo al mundo, a luchar en guerras 'santas'. Usted es un asesino.

Gonzalo A. Luengo O.

Saturday, September 13, 2014

Anti-monumentos

Por Gonzalo A. Luengo O.

Así como existen monumentos, también deberían existir anti-monumentos, para no olvidar todo lo malo que muchos nos dejaron y así evitarlo: quisiera saber quiénes fueron los malditos viejos diablos enfermos que le hicieron creer a la gente que la sexualidad debe ser algo oculto, identificar a los que hicieron creer a tantos que los pueblos originarios de América no tenían alma, saber quiénes promovieron la esclavitud y hacerles un gigante anti-monumento para que sepamos lo que es malo, lo que nos hace menos humanos y temer a la verdad y al amor.

Gonzalo A. Luengo O.

Friday, August 22, 2014

Una pobreza aún más triste y condenada: la humana

Por Gonzalo A. Luengo O.

El ser humano es social. Cuando se tiene una base con eso (la familia o un equivalente), hay una necesidad satisfecha y sólo queda buscar el amor de amigos y pareja. Pero, ¿qué se hace con quien no tiene base? ¿Buscar la felicidad en otra gente o eso está mal y no se debe depender de otra persona? Cuando a muchos se les muere su madre, un padre, un abuelo muy querido, pues en ese instante no se es feliz. Da pena. Pero la vida sigue y el amor recibido es un cimiento: la persona se va, pero para el ser amado que queda vivo, la muerte del otro no significa más que un duelo, una pena. Pero hay una realidad: personas que no tienen base, no tienen a la familia o un equivalente. La lógica es esta: la persona es feliz cuando tiene a alguien al lado al que le importa, es la esencia social humana y base para hacer sociedad. ¿Dónde encuentra eso alguien que no tuvo familia o tuvo un hogar enfermo, que no cubrió esta necesidad? Entonces queda el prójimo, la búsqueda de un amigo. Y está bien en la lógica de que el ser humano sí depende de otros para ser feliz, pero si no son de tu grupo cerrado, pues no es visto como normal. La lógica no sirve. Hay que plantearse entonces cómo asumir la soledad, cuestionar qué tan justo es que alguien no tenga a nadie. ¿Debemos dejar que esa persona supere sola su problema? ¿Cómo se puede liberar de una necesidad? ¿Nace el ser humano con todas las potencialidades y recursos para ser feliz? Pues no: el ser humano trae una falta que debe superar: amar al otro; eso no se supera solo. Me he cuestionado este asunto de la forma en que planteo en este ejemplo:

Piensen en una persona muy pobre, sin nada para comer incluso, ignorante, que creció en un ambiente falto de todo. Y esa persona se acerca a alguien de mayores recursos, alguien que ha tenido una vida sin carencias. Quien tiene mejor pasar le da algo de comer al pobre y el pobre lo agradece y hasta le duele la boca por la poca costumbre de comer. El pobre está encerrado en su ignorancia, su pobreza: los años y las etapas han pasado y él de pronto despertó y supo que necesitaba ese pan que le dieron. El pobre, sin fortaleza (porque no existe, nunca se construyó), pide más pan porque lo necesita, ¡no lo tuvo nunca! Pero el que sí tiene para comer desde siempre, el que ya acostumbró su organismo a recibir el pan, le dice al pobre: 'tú deberías no depender de mí ni de nadie para seguir comiendo, no te daré pan por lástima'. El punto de todo este planteamiento es el siguiente: el ser humano es un ser social. ¿Cómo lo hace una persona que nunca tuvo afecto, nunca, para liberarse de esa necesidad y no rogar por el pan de la compañía? ¿Qué hace alguien que nunca tuvo ese pan en su casa? ¿No lo pide? Porque las metas propias de la vida (como querer hacer un proyecto o terminar la tesis o tener un diploma) uno lo puede lograr. Puede superar eso. ¿Pero qué hacer en el caso de gente que no tuvo compañía ni afecto como base en su vida, en su hogar? ¿Pedir ese alimento? ¿Cómo hacerse solo esa comida? ¿Cómo hacer que te deje de importar? ¿Seguir adelante teniendo éxito y logrando grandes cosas sacándose el alma tal como si se sacara el estómago para no sentir hambre? ¿Es más fácil ser libre siendo así de pobre o la libertad empieza cuando te liberas de lo que tenías? ¿Cómo te liberas de algo que no tienes? ¿Cómo te sacas el corazón para no seguir molestando, para esperar que de la nada alguien te dé de comer sin pedirlo? ¿Y cuando ese pobre (que siempre fue pobre) se encuentra a alguien tan necesitado como él le debe decir 'sal tú solo, libérate solo de tu necesidad humana de tener a alguien a quien le importes'?

Gonzalo A. Luengo O.

Sunday, July 20, 2014

Perdí la fe


Por Gonzalo A. Luengo O.


Perder la fe ha sido un gran paso en mi vida. Me pasó definitivamente el viernes pasado, 18 de julio de 2014. Debido a la construcción que ha tenido mi existencia, de pronto salí y tuve fe en la gente, fe porque el ser humano es capaz de mucho, de hacer muchas cosas. Nada es imposible. Pero muchos no asumen su libertad y por ende no hacen nada. No son libres, casi en su totalidad a veces. Están a atados a sus temores, a su comodidad, a la conveniencia de las cosas, alejándose de lo humano. Atados a los ideales de otros, inclusive. Dejan de ser humanos. Por esta razón perdí la fe:

1. Hay gente que tengo fe en que hará algo en su condición humana. Se humanizará más al darle importancia no sólo a sí mismo y su grupo cerrado, sino que empezará a importarle el otro humano, el vecino, la mujer que pasa todo el día en redes sociales y que nadie ha visto, el conserje gruñón del edificio y así un gran etcétera. Tendrá intimidad y gusto hasta de bromear con ellos. Perdí la fe en que eso pase.

2. Sin fe, me liberé de la pena y angustia que me provocaba el punto anterior, que incluso me afectaba de forma directa y me hacía decaer, porque como yo no tengo nada, entonces buscaba, esperando excavar en la profunda mina que es la gente, buscando ese diamante gigante que todos tienen para que brillara solo. Pero ahora seguiré buscando, siempre, con más energía, pero sin fe en dar con algo, esto significa lo más importante:

Seguir y adoptar más que nunca mis valores, mis principios, mis creencias, mis amores (de familia, por la mujer con que quiero estar, por los amigos y amigas por los que opto y lucho (y me aguantan, cómo los amo)) convicciones y el conocimiento activo que cultivo y asumo en cuanto a lo humano, es decir, lo que otros seres como yo, son, sin dejar de compartirlo porque me es inevitable. Esto significa dedicarme a, de alguna forma, tener fe en mí mismo, anulando así la fe y dedicándome a construir realidad, sin soñar con que aparezca. Soy libre porque los demás también son libres, que ellos creen sus propias jaulas en este jardín infinito, ha sido su opción.

En fin, con todo esto y muchas cosas más que pienso, he desarrollado el siguiente planteamiento, que he dibujado para que vean gráficamente lo que pienso sobre la gente. Sea esta una de mis principales conclusiones sobre la existencia. Sí, es en algo parecido a lo de la Caverna de Platón, pero al final yo llegué a lo mismo o algo parecido, por mí mismo, explicándolo con mis palabras (hacer clic en la imagen para aumentar y leer):


 Tipos de gente en el mundo, la realidad infinita


Gonzalo A. Luengo O.

Sunday, June 22, 2014

Sobre los amigos, la intimidad y los regalos sopresa



Por Gonzalo A. Luengo O.

Vivir como humano cuesta en una sociedad en que es más fácil, aceptado y legitimado vivir sólo como animal: preocupado del bienestar propio. Parece que las ganas de hacer cosas en común se acaban. ¿Qué hacer por el otro? En el siguiente párrafo hablo de algo: dar una sorpresa.

Una sorpresa nunca será un regalo repetido o algo que no le guste al receptor cuando tú o amas o trabajas para amar a esa persona. A qué me refiero: si uno ama a la persona a la que le darás la sopresa, es decir, eres amigo de ella, significa sí o sí que tienes intimidad con él o ella. Ya lo conoces, lo conoces en serio; entonces así, la sorpresa tendrá sentido. Pero si aún sólo tienes aprecio y cercanía con alguien pero te importa tanto que quieres darle un obsequio, pues darás el paso para la intimidad y así te atreverás a preguntarle qué le vendría bien para saber dedicarte, para empezar a amar a la persona, conocerlo. Hoy la intimidad se logra mayormente con la familia cercana, como que cuesta ser íntimo de alguien fuera de ese contexto, se ve raro o con segundas intenciones. Dar una sopresa juega con la libertad del otro, porque tú das una sorpresa pensando en lo que tú crees es exacto para él. Pero si te interesa amar y demostrar algo, ¿qué mejor que tener la delicadeza y dedicación de preguntarle qué desea? Y si ya lo conoces en algo, pues sabrás qué será mejor. Esto va más allá de lo material, tiene que ver con amar e intimar con alguien. Es fácil pensar solo, cuesta a veces dar el paso de preguntarle al resto, de conocerlos, para amarlos mejor, pensando en los otros también. Acá no se trata de solamente gestos, se trata de amar y amar es tener intimidad. Ser parte de una polis, de una sociedad, es saber vivir como humanos. Los animales comen, consumen, hacen sus necesidades. Los humanos tenemos razón de ser y vivimos con los demás. Falta ser más humanos, vivir como humanos. Cuando me importa alguien, yo le propongo algo: así me ajusto a lo que le gustaría y se lo doy. Falta amor, falta que el otro te importe, falta tener ese amigo que te lave los pies y tú se los laves a él. Confianza es amor. Amor es intimidad y paz. Amor para decir 'te quiero amar, hermano, dime qué hago por ti', porque la sopresa es esa, descubrir que alguien se atreve a decirte que quiere tener un gesto contigo y que para eso tiene que conocerte, saber de tu vida para ser parte de la de él. Enojarte, retar, reírse, preguntar, todo es parte de darse la mano y un abrazo para compartir la vida. Así no hay vergüenza ni prejuicios ni miedo, hay luz. Vida. Amor.

Gonzalo A. Luengo O.