Saturday, September 13, 2014

Historia de Chillán en subastas online

Por Gonzalo A. Luengo O.

Máximo Beltrán Fuentes es el autor del famoso blog que recopila fotos de Chillán antiguo, http://chillanantiguo.blogspot.com, espacio donde se ven reflejados años pasados que muestran una ciudad distinta, condenada a desaparecer tras el terremoto de 1939 y hacerse de nuevo. Las imágenes que él recopila son de estudios fotográficos, archivos familiares, etc. Si se trata de buscar ese tipo de imágenes, he ahí la respuesta. Parto con esa aclaración. Ahora bien, yo colecciono estampillas desde diciembre de 1994; desde 2005 que compro por eBay parte de las que ya poseo en mi colección. Y por un momento busqué qué había de Chillán en subasta en ese sitio. Es así como hallé imágenes antiguas, láminas francesas, etc., muchas que ya recopiló Máximo Beltrán, pero de a poco se van encontrando cosas que llaman la atención y que pueden entregarnos una visión más amplia del Chillán pasado.

Parto con esto, antes de hacer una recopilación miscelánea de imágenes: ésta es una postal de la década de 1910, enviada desde Chillán por unos turistas (al parecer) a Glasgow, Escocia. La visión desfavorable que entregan de Chillán queda plasmada en una frase que tal vez pasó desapercibida por los funcionarios del correo de la ciudad, ya que está escrita en inglés:



«Mi queridísima mamá, llegamos aquí ayer, [Chillán] no es un lugar muy agradable, Santiago nos gusta mucho más, nos iremos de aquí mañana».

La imagen muestra un monumento a O'Higgins que se encontraba en la plaza de Chillán Viejo, visión que se repite en las postales que siguen más adelante. Las siguientes son imágenes más comunes que se pueden encontrar de Chillán, aunque también hay un antiguo sobre usado por la Radio Ñuble. Quién sabe cuántas cosas más significativas han pasado por subasta online y no han sido vistas, ¡hay que estar atentos!

 Monumento a O'Higgins en Chillán Viejo

 El mercado

 Las termas

 Los baños termales

La Parroquia Nuestra Señora de la Merced

 Locomotora en al estación de trebes de Chillán

El mercado


Páginas de una revista que ilustran el terremoto de 1939 en la ciudad


  
Una carta de Radio Ñuble de 1954

La estación de trenes

La Plaza de Armas

Tarjeta postal de 1894 enviada Ramón García en la zapatería La Madrileña


Gonzalo A. Luengo O.

Mi inconsciente: un don nadie mal educado

Por Gonzalo A. Luengo O.

Estoy más molesto que nunca. No es broma. Y escribo esto porque sé que me va a ayudar. Me molesta mi inconsciente. Eso es. En serio. El punto específico es que mis sueños (los que recuerdo al despertar) siempre son lecciones de cómo debo comportarme. Es como si mi inconsciente fuera el consciente, ¿qué se cree esa parte de mi mente? Estoy seguro que a más de alguien le pasa. Si no son sueños extraños que me arruinan el resto del día (e. g. veo el cielo con nubes enormes en formas diabólicas en medio de prados magníficos al atardecer, cosa que me agobia), son sueños que me dicen lo que 'me conviene' y cómo hacer algo en lo que ya sé y opté. La gota que rebasó el vaso fue hace dos o tres noches, en que en la forma de una sobrina lejana (que conscientemente no veo mucho) mi inconsciente se atrevió a interrumpirme y decir una mentira de mí ante un grupo de personas con las que estábamos. Un atrevimiento a mi honestidad. Detesto la mentira. Cuando pueda debo recordar, en medio de un sueño así, enfrentar a mi inconsciente y ponerlo en su lugar. Hablo bien en serio, encuentro el colmo tener dentro de mí mismo una parte tan grosera y sin respeto que no debería opinar, sino preocuparse de otras cosas que no tengan que ver con lo que yo he decidido. Encima soy YO. Me da rabia, no hallo la hora en enfrentar en medio de un sueño al grosero y tomado-del-codo inconsciente, reiterándole lo que es y sabe: es YO y debe estar para ayudarme a fortalecerme, dándome sueños que me calmen en el descanso y no intentar 'cuidarme' y ni menos interrumpirme porque eso no le corresponde, porque por algo está detrás y no adelante. Es que fue atroz, yo hablaba con esas personas y el grosero se levanta de una silla, me interrumpe y dice una mentira de mí. Qué asco. Acá el timón lo llevo yo, mis ideas son el mascarón de proa y el insconsciente debe estar en la cocina lavando los platos.

Gonzalo A. Luengo O.

Anti-monumentos

Por Gonzalo A. Luengo O.

Así como existen monumentos, también deberían existir anti-monumentos, para no olvidar todo lo malo que muchos nos dejaron y así evitarlo: quisiera saber quiénes fueron los malditos viejos diablos enfermos que le hicieron creer a la gente que la sexualidad debe ser algo oculto, identificar a los que hicieron creer a tantos que los pueblos originarios de América no tenían alma, saber quiénes promovieron la esclavitud y hacerles un gigante anti-monumento para que sepamos lo que es malo, lo que nos hace menos humanos y temer a la verdad y al amor.

Gonzalo A. Luengo O.